¿Con quién? Riccadonna y el arte secreto de brindar bien: una guía burbujeante para disfrutar Diciembre. Mes que suele llegar como una avalancha amable: cenas familiares donde siempre falta una silla, reuniones laborales que prometen ser “cortitas” y terminan en confesiones inesperadas, y esos picoteos improvisados donde nadie sabe quién trajo qué, pero todos celebran igual. En ese escenario un poco caótico, un poco encantador, hay un protagonista que nunca llega tarde: el espumante.
Y si hay una marca que entiende ese ritual festivo —esa coreografía entre burbujas, risas y copas chocando— es Riccadonna, la casa italiana que ha convertido el brindis en un pequeño arte portátil.

Cuando una copa hace que lo cotidiano brille
Durante años, los espumantes estuvieron encasillados como el “discurso final” de diciembre: aparecían solo para el brindis de medianoche. Pero eso cambió. Hoy acompañan desde aperitivos hasta postres, y se cuelan en cualquier reunión que merezca un ¡salud! bien dicho.

“Riccadonna es ese toque que convierte lo cotidiano en algo especial”, comenta Bárbara Torres, líder de la marca. “Queremos que la gente disfrute sin complicaciones, que experimente, que celebre lo grande y lo pequeño”. Una filosofía honesta, perfecta para una época donde las emociones van a velocidad de burbuja fina.

El gran secreto: elegir bien y servir mejor
No todo se trata de descorchar y esperar magia. Los espumantes tienen su ciencia, y conocerla puede transformar el brindis más simple en un pequeño espectáculo.
- Temperatura justa: entre 5° y 6°C. Cualquier cosa más tibia les roba carácter.
- La copa adecuada: las tulipán o las de vino blanco permiten que los aromas florales y frutales se desplieguen sin apagar la efervescencia.
Con eso resuelto, Riccadonna despliega su brújula de sabores: una escala de dulzor que sirve como mapa para no perderse entre cenas, picoteos y sobremesas eternas.
La guía burbujeante de Riccadonna
🔹 Asti: el dulce cómplice de la sobremesa
Ligero, aromático y con notas de durazno, mandarina y flores blancas. Una especie de abrazo líquido para los postres navideños: pan de pascua, frutos secos, quesos suaves e incluso ciertos mariscos que agradecen su dulzor discreto. Servirlo a 5°C es honrarlo.

🔹 Ruby: el espumante que llega vestido de fiesta
De color rojo rubí y sabor amielado con berries negros. Ideal para platos agridulces de Año Nuevo, carnes BBQ y postres frutales con un toque fresco. Es la botella que alguien abre cuando la noche cambia de ritmo. También a 5°C.

🔹 Moscato Rosé: fresco, floral y un poco seductor
Frutillas, frambuesas y pétalos de rosa en un mismo trago. Una delicia para acompañar cheesecake, pastelería de nueces y quesos añejados. A 6°C se comporta como un invitado perfecto en cualquier fiesta.

🔹 Prosecco: el comodín elegante
El más versátil y luminoso: cítrico, ligero y con notas de manzana verde y pera. Ideal para aperitivos, focaccia, canapés de mariscos, ensaladas frescas y pastas. Brilla también con cocinas especiadas. Siempre a 6°C, para mantener su carácter vivo.

El brindis que arma la mesa
En un mes donde las reuniones se multiplican sin pedir permiso, saber qué espumante elegir puede cambiar la historia de una mesa. Riccadonna ofrece una colección pensada para eso: hacer que cada momento —el grande, el pequeño, el improvisado— tenga un poco más de brillo.
Porque si algo enseña diciembre es que las celebraciones no se cuentan por tamaño, sino por la intensidad del brindis. Y ahí, entre burbujas y risas, Riccadonna siempre encuentra su lugar.

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