Las celebraciones de fin de año no solo se sirven en platos: también se cuentan en aromas, texturas y brindis que quedan en la memoria. Y aunque el menú suele llevarse todas las miradas, hay un protagonista silencioso capaz de elevar cada preparación: el vino correcto en el momento justo.
Pensando en quienes quieren lucirse sin complicaciones, Viña Cono Surpropone un recorrido en tres tiempos —entrada, fondo y postre— donde el maridaje no compite con la comida, sino que la acompaña, la equilibra y la hace brillar.
“El maridaje ideal nace al entender el plato: sus sabores, su intensidad y su textura. Ahí el vino cumple su rol, potenciando sin opacar”, explica Matías Ríos, Director de Enología de Viña Cono Sur.
Entrada: frescura con elegancia
20 Barrels Chardonnay + Ensalada tibia de duraznos asados, burrata y almendras tostadas
Para abrir la mesa con sutileza y carácter, una entrada tibia y frutal se entiende a la perfección con un Chardonnay 20 Barrels. Su equilibrio entre fruta madura, acidez precisa y un dejo mineral acompaña la cremosidad de la burrata y dialoga con la dulzura natural del durazno asado.
Un inicio amable, pero con personalidad, ideal para marcar el tono de la celebración.
Plato de fondo: equilibrio y carácter
20 Barrels Pinot Noir + Corvina sellada con tomates cherry rostizados, alcaparras y aceite de albahaca
El momento central del menú pide un vino que acompañe sin imponerse. Aquí, el Pinot Noir 20 Barrels demuestra por qué es uno de los favoritos de la mesa: fresco, expresivo y de estructura media. Sus notas a frutos rojos y su perfil elegante realzan la corvina sellada y se integran con la acidez de las alcaparras y el toque herbal de la albahaca.
Un maridaje preciso, ideal para platos nobles y sabores bien definidos.
Postre: aromas para cerrar en alto
Bicicleta Gewürztraminer + Panna cotta de coco y lima con mango, maracuyá y pistachos
El final merece ligereza, perfume y frescura. El Bicicleta Gewürztraminer, con sus notas a lichi, flores y frutas de hueso, acompaña con gracia texturas cremosas y frutas tropicales. Es un vino que no satura, sino que prolonga el disfrute y deja una sensación vibrante en boca.
Perfecto para despedir el año con una sonrisa… y otro brindis.
La temperatura: el detalle que lo cambia todo
Tan importante como el vino elegido es cómo se sirve:
Chardonnay: 10°C a 12°C
Pinot Noir: 14°C
Gewürztraminer: 8°C a 10°C
“Un vino muy frío o demasiado cálido pierde su expresión. La temperatura adecuada revela su verdadera identidad”, recuerda el enólogo.
Un brindis pensado para celebrar
Con estas recomendaciones, Viña Cono Sur invita a vivir el fin de año con una mesa armónica, consciente y llena de sabor. Porque cuando el vino acompaña bien, cada plato cuenta mejor su historia… y la celebración se disfruta mucho más.
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