Saber de Viña Aquitania que renueva su imagen para conectar con el consumidor de hoy

Saber de Viña Aquitania que renueva su imagen para conectar con el consumidor de hoy

Con 36 años marcando pauta en la vitivinicultura nacional, la emblemática bodega franco-chilena Viña Aquitania oficializa el inicio de una nueva era. Liderada ahora por su segunda generación —con Eduardo de Solminihac en la gerencia general y Florent Prats en la conducción—, la viña presenta un refrescamiento de imagen en sus principales líneas con un objetivo claro: comunicar con mayor claridad su relato de origen, calidad y elegancia ante un público cada vez más informado.

Eduardo de Solminihac

Esta evolución toma como eje la continuidad del legado fundado a fines de los años 80 por figuras clave de la industria internacional: Bruno Prats, Paul Pontallier y el destacado enólogo chileno Felipe de Solminihac.

Socios fundadores, de izquierda a derecha: Ghislain de Montgolfier, Paul Pontallier, Felipe de Solminihac y Bruno Prats.

Una “A” que abre puertas y sutiles ajustes de icono

El cambio más visible se da en su línea Aquitania, pensada estratégicamente como la puerta de entrada a la marca. La etiqueta rediseñada pone en el centro la letra “A”, convirtiéndola en un símbolo icónico, cercano y fácilmente reconocible en perchas y cartas gastronómicas.

Por su parte, las etiquetas de sus líneas de alta gama —Lazuli (su referente de Cabernet Sauvignon en Maipo Andes) y SOLdeSOL (líder pionero de clima frío en el Valle del Malleco)— reciben ajustes sutiles y sofisticados que preservan su sello de distinción. Ambas marcas han sido respaldadas consistentemente por la crítica internacional, alcanzando calificaciones de entre 95 y 97 puntos en guías como Descorchados, La CAV y las publicaciones del crítico británico Tim Atkin.

«Más que cambiar lo que somos, buscamos expresarlo mejor. Queremos una marca más clara, consistente y reconocible, que nos permita conectar con nuevos consumidores sin perder el vínculo con quienes nos han acompañado durante años», destaca Eduardo de Solminihac, Gerente General de la viña.

Dos terroirs inimitables: El sur extremo y la cordillera en la ciudad

La propuesta conceptual y enológica de Aquitania sigue firmemente anclada en la singularidad de sus dos orígenes:

  • Valle del Malleco: Pioneros absolutos a comienzos de los noventa al apostar por un territorio donde no existía tradición vitivinícola, abriendo el camino para la creación de la D.O. Malleco en 2002. Para proteger este patrimonio frente al cambio climático, la viña acaba de realizar inversiones clave en sistemas de control de heladas y tecnologías de riego.
  • Peñalolén (Maipo Andes): Un viñedo de alta gama con certificación orgánica situado en plena Región Metropolitana. Su ubicación a los pies de la cordillera le otorga una amplitud térmica y ventilación ideales para vinos frescos y expresivos.

Apuesta por el enoturismo urbano y crecimiento gastronómico

En una era donde el consumidor premia el «beber menos, pero elegir mejor», Aquitania apunta a potenciar la experiencia en su casa matriz en Peñalolén. Al estar a minutos del centro urbano, la viña busca afianzarse como un polo enoturístico imperdible en Santiago, donde los visitantes pueden recorrer los viñedos orgánicos y entender de primera mano la filosofía de mínima intervención que define a la bodega.

En el plano comercial, la renovación de imagen proyecta un crecimiento del 20% para este año, impulsado por una mayor presencia en los restaurantes más destacados del país y la consolidación de sus exportaciones a mercados estratégicos como Brasil, China y Japón.

Más información : https://aquitania.cl/